El arte inventado hace referencia a la eterna discusión de sobre si tal o cual actividad humana es artística.

Hoy en día nos puede parecer que algo tan sencillo como el cine es un arte. La propia actividad tuvo que bregar bastante hasta dejar de ser un entretenimiento de barraca para ferias de pueblo y convertirse en un elemento capaz de emocionar, hacer reflexionar o estremecernos hasta la médula.

El cine es un arte, no hay duda. Pero claro, quizás es un mal ejemplo, pues la relativa juventud del cine. Si la comparamos con la gastronomía, ha supuesto un salto sin precedentes. El cine ya se codea con la pintura o la música sin problemas. La comida, por su contra, lucha aún en aguas turbulentas, entre quienes consideran la cocina como el arte más rompedor de la actualidad y los que la definen como un fraude.

A nosotros que de lo que entendemos es de cocina y no de cine. Nos sigue llamando la atención que la gente asocie la cocina de vanguardia con pasar hambre. Nos parece increíble que la gente sigua queriendo alimentarse por kilos de ingesta y no sepa llenarse el buche de emociones. Hay veces en la vida que un buen masaje lleno de caricias puede ser igual de excitante o más que hacer el amor. Esta es la cocina de vanguardia, te toca en puntos en los que no se te toca a diario.

En el sentido más estricto, arte es cualquier cosa que lucha por ir mucho más allá de la simple utilidad obvia o racional. El pensador nihilista Dimitri Pisarev defendió a mitad del siglo XIX que para el hombre del pueblo un par de botas eran mil veces más valiosas que todas las obras de Shakespeare. Pero como todo los nihilistas, Pisarev esconde la idea del valor de lo superfluo y la inutilidad de lo útil.

Así que podríamos decir que arte es todo aquello cuya finalidad es atacar a nuestros sentidos y nuestra mente. Con lo que un plato de arroz blanco es comida, pero una paella tradicional hecha con una receta familiar sería artesanía. Tratándose de arroces podríamos nombrar a Quique Dacosta y cualquiera de sus arroces. O al arroz con Plancton del Chef del Mar, que en este caso la vanguardia sería arte. El chef no quiere limitarse a alimentarte, sino que quiere entablar una comunicación mucho más profunda e intelectual a través de los sentidos, centrándose en la predominancia del gusto.

Pero claro, es entonces cuando llegan los problemas, porque vivimos en un mundo tan rápido y acelerado. Los extremos más violentos y la mayor de las ignorancias chocan de forma peligrosa. No son pocos los artistas que luchan su autonomía creativa como único respaldo ante la validez de sus obras. Hay mucho artista que lo es porque simplemente se lo cree y es capaz de defender a capa y espada, aunque dicha obra consiste en un corazón podrido dentro de una caja, o sus propias heces dentro de una lata de conservas, (estos son dos ejemplos que nosotros hemos podido ver en museos de arte contemporáneo de Barcelona y Londres).

Es entonces cuando nos encontramos a iluminados incapaces de hacer un sofrito, o capaces de emplatar marisco con el don de que el plato sepa a cualquier cosa menos a mar. El verso libre está bien, pero es recomendable dominar antes el alejandrino y escribir sonetos como nadie.

Los dibujos de Picasso tienen una libertad en sus formas y en sus proporciones porque de adolescente ya pintaba como Rafael, un dominio que jamás perdió y que queda de forma residual, dominando su trazo. Así que no hay mejor escuela para la cocina más rompedora que sentarte al lado de tu abuela y ver como maja unos ajos, o pone unos garbanzos en remojo. Porque la libertad es necesaria, pero corre siempre muy cerca de la vacuidad, de la nada, de la apariencia vacía, y estamos hablando de comida, ante todo tiene que estar rica.

En el fondo y en la superficie podemos defender que la gastronomía es un arte, porque contiene todas las vertientes necesarias para ser tomada como cual.

  • Nace de la utilidad pero busca trascender,. Aquí tenemos el inconmensurable sabor de la cocina tradicional enfrentada a la evolución.
  • No tiene miedo a experimentar y encontrar nuevos caminos,. Algo que vemos en incontables cocineros que arriesgan y fracasan porque piensan que es el único camino hacia el descubrimiento.
  • Cuenta con una red de seguidores. Desde los que se limitan a dejarse seducir hasta los eternos aprendices, jamás hablemos de cocineros frustrados que se contentan con jugar en casa, aprender de los maestros y divertirse.

Aunque es arte, no pueden faltar los fraudes. Que nadie se extrañe, los hay en el mundo del cine, la música o el arte contemporáneo. Desde los advenedizos arrastrados por la brisa que viven un leve momento de fama inconstante hasta los críticos que, bien por estar bien posicionados o por haber llegado antes, pueden permitirse levantar y derribar a chefs y modas.

Mejor es intentar disfrutar de la cocina como del cine, no te van a gustar todas las películas. Sabes que algún que otro director tiene demasiadas ínfulas y sobran actores sobrepagados. Pero existen películas que te siguen enamorando tras haberlas visto cincuenta veces y otras te enamoran de improviso, casi sin avisar.

Ahora recuerda ese plato de la infancia que te estremece, esos huevos fritos con chorizo, plato resultado de los productos que traías bien frescos de la finca de tu abuelo, y que preparados en casa con un buen AOVE te hacían creer que todo era perfecto a tu alrededor. O ese bocado que no te esperabas, que te sedujo con su apariencia y explotó en tu boca.

¡¡¡Ahora dinos que eso no es arte!!!

fc37a5f598a5e031d14f4113f5c79d75

Arroz de plancton y calamares con alioli – Ángel León, Chef del Mar –

Por cierto…..que no se te olvide visitar nuestro canal de Youtube, y si te gusta, pues ya sabes…SÍGUENOS Y DANOS LIKES!!!

 

¡¡¡GRACIAS!!!

¡contáctanos!

 

llámanos al 687 376 740 (diego) o al 600 233 558 (jorge).
estamos en la avenida de la industria 44b de salteras, en sevilla

11 + 9 =

Tu Otra Cocina

Tu Otra Cocina
Av. De La Industria 44-B, Salteras, Sevilla
C.P. 41909

A %d blogueros les gusta esto: