Leyendas sobre el té

Un poco de historia nunca viene mal, independientemente de que sea más o menos real como en este caso, (ya que aquí vamos a barajar varias hipótesis que tiene más de cuento de abuelo que de realidad, pero a nosotros nos han gustado).

El Té: Un gran aliado desde que amanece

El té después del agua es la bebida de mayor consumo mundial. Sin embargo, no siempre fue así ya que su introducción, particularmente en occidente, es relativamente reciente. La historia del té está revestida de misterio, fábula y misticismo, pero también de acontecimientos con respaldo histórico. China es el país de origen del té y según la leyenda habría sido un monje budista, Bodhidharma, que introdujo la forma Zen del budismo en China, quien lo descubrió hacia el año 520 a.C. Según la leyenda, este monje en sus meditaciones se quedó dormido y avergonzado por este comportamiento se habría cortado los párpados. Donde estos cayeron creció una planta llamada ch’a, que es la palabra China para designar al té.

El Té: Un gran aliado desde que amanece

Otras historias le atribuyen un origen mucho más antiguo, hacia el 2700 a.C., durante el reinado del emperador Chen Nung. La tradición relata que este fue envenenado, o se intoxicó casualmente (no está muy claro), sin embargo, pudo superar la crisis digestiva consumiendo una infusión de las hojas de un árbol, el árbol del té. Otra versión relata que mientras Chen Nung descansaba bajo un árbol del té, cayó en el recipiente en que bebía agua caliente una hoja de este. La curiosidad lo llevó a probar lo que sería la primera infusión de té, la cual le pareció refrescante y estimulante. Chen Nung introdujo así la costumbre de consumir té en su corte, costumbre que rápidamente se fue extendiendo primero a la aristocracia y posteriormente a la plebe. En el año 200 a. C; un libro chino sobre plantas medicinales menciona los efectos desintoxicantes de las hojas del té. Fábula e historia se confunden hasta el siglo VIII d. C., y es cuando el té fue introducido en Japón, y posteriormente en toda Asia, llegando por primera vez a Europa importado por los holandeses a principios del siglo XVII. Sin embargo, debido a las rencillas políticas y colonialistas de la época, los ingleses prohibieron el consumo de té importado desde Holanda, por lo cual encargaron a la Compañía de las Indias Orientales que lo trajera directamente de China. Como era un buen negocio, optaron en 1834 por fomentar su cultivo en una de sus más importantes colonias, la India, y posteriormente en Ceilán, Madagascar, Formosa y otros países asiáticos.

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Quizás el hecho más reciente, es la brillante idea de un comerciante neoyorquino, Thomas Sullivan, a quién en 1902 se le ocurrió ofrecer el “té en bolsitas”.

El Té: Un gran aliado desde que amanece

El Té: Un gran aliado desde que amanece

Lo ocurrido después ya es conocido y actualmente la “cultura” de consumo del té no solo se atribuye a lo gratificante que resulta consumirlo, en sus diferentes formas, sino además a los efectos beneficiosos para la salud que se atribuyen a esta bebida y que cuentan con un sólido respaldo científico. El consumo anual de té en la actualidad se estima en 40 litros/per cápita.

 

Origen de Té

El té se obtiene de diferentes variedades de una laureácea taxonómicamente clasificada como Camellia sinensis, un árbol que puede alcanzar varios metros de altura de la familia camelliae, que se produce en zonas de humedad alta y de temperaturas no extremas, pero independientemente de la altura a nivel del mar. Hasta comienzos del siglo XIX, Asia era el único continente que producía té, pero posteriormente su producción se extendió a África, Oceanía, y América del Sur. 

“Numerosos estudios han demostrado, utilizando diferentes modelos experimentales, que las catequinas y los polifenoles en general, muestran efecto antioxidante”.

 

Beneficios del Té para la salud

Los efectos bioquímicos tienen como consecuencia una variedad de acciones potencialmente beneficiosas del té en la salud ya que podría prevenir, o aminorar, los efectos de diferentes patologías, la mayoría de gran prevalencia. A continuación os vamos a mostrar, tras consultar numerosos artículos, la evidencia experimental y clínica del efecto del té y de sus componentes en el inicio y/o desarrollo de dos importantes patologías; el cáncer y las enfermedades cardiovasculares. Los artículos son extensos, pero es que nos parecen tan interesantes que es muy complicado resumir palabras que aportan tanto.

El Té: Un gran aliado desde que amanece

  • Efecto protector sobre el cáncer

La iniciación, promoción y la progresión de un cáncer puede ser modulada por factores relacionados a la genética, el metabolismo, la dieta y el ambiente externo. Todos estos factores, en forma individual o conjunta, pueden determinar una acumulación o sobre producción de especies reactivas del oxígeno que resultan en modificaciones de la estructura del ADN y/o en alteraciones de los mecanismos de reparación y de replicación de este. Estas alteraciones pueden determinar la iniciación de un proceso anormal y no controlado de proliferación celular que a su vez, puede terminar en el desarrollo de un cáncer. Las sustancias con actividad antioxidante, como las presentes en el té, ensayadas in vitro desempeñan una importante función citoprotectora de las diferentes etapas de evolución de un cáncer.

  • Efecto antioxidante y citoprotector de las catequinas y polifenoles del Té

El rápido progreso de un crecimiento tumoral está determinado por la posibilidad de supervivencia de las células tumorales, por la posibilidad de formación de ciertos factores de crecimiento, de la actividad de algunas enzimas claves como la urokinasa, y de la posibilidad de mayor o menor aporte de nutrientes. De la misma forma, la metástasis, quizás el efecto mas grave de un crecimiento tumoral, está además determinada por la posibilidad de movimiento y de migración de las células tumorales. Para que esto ocurra deben intervenir muchas proteínas extracelulares y también presentes en la membrana de las células metastásicas. Una proteína clave es la fibronectina extracelular, debido a que permite la interacción de la célula con su entorno (la matriz extracelular), facilitando su movimiento.

“Se ha identificado que la EGCG bloquea el ciclo celular de células en cultivo en la etapa G1 (fase primaria del ciclo de división celular) e induce la apoptósis de células tumorales. El mismo polifenol es un efectivo inhibidor de la enzima urokinasa con lo cual bloquea la división celular. Además, la EGCG bloquea la interacción de la fibronectina con una proteína receptora (receptor de fibronectina) de la membrana celular, con lo cual impediría el movimiento de las células transformadas”.

Estos efectos a nivel de la biología celular del cáncer han sido aplicados en el tratamiento experimental de una variedad de cánceres de piel, pulmón y tracto digestivo, ya sea con carácter preventivo o terapéutico, y con resultados promisorios que apuntan a que el consumo de té podría ejercer efectos preventivos en la iniciación, promoción, o progresión de estas neoplasias. 

  • Efecto protector sobre el desarrollo de enfermedades cardiovasculares

Factores genéticos, nutricionales, ambientales y de hábitos de vida, son a veces muy determinantes en la aparición de varias de las múltiples expresiones de la patología. Existen algunos factores primarios a nivel molecular que contribuyen en forma importante al inicio de la enfermedad, tales como la oxidación de las LDL, los niveles plasmáticos de colesterol, los procesos inflamatorios a nivel del epitelio vascular, y la vasoconstricción. Los componentes del té pueden ejercer efectos protectores, principalmente a tres niveles:

1.- Acciones sobre las LDL: La EGCG y la teaflavina digallato evitan o retrasan la oxidación de los tocoferoles contenidos en las LDL, con lo cual inhiben la oxidación de estas lipoproteínas. El extracto de té negro incrementa la resistencia a la oxidación de las LDL de una manera dependiente de la concentración. Las catequinas del té verde inhiben la proliferación de las musculatura lisa del epitelio de la aorta y que conduce al estrechamiento de esta. Los flavonoides contenidos tanto en el té verde como el té negro (quercetina, miricetina y kanferol) inhiben la oxidación de las LDL al permitir la regeneración de los tocoferoles, antioxidantes naturales de estas lipoproteínas.

2.- Acciones sobre el metabolismo del colesterol: Se ha observado que el consumo de té inhibe la actividad de la lipasa intestinal, (pancreática), con lo cual disminuye la capacidad hidrolítica de la enzima sobre las grasas. Este efecto se traduciría en una menor absorción de triglicéridos (como monoglicéridos) y de colesterol, lo cual podría derivar en una menor ganancia de peso por parte del consumidor.

3.- Acciones a nivel de la vasoconstricción: Las catequinas y la EGCG producen una inhibición de la fosfolipasa A2 endotelial, por lo cual inhiben selectivamente la formación de tromboxanos, disminuyendo así su efecto vasopresor e hipertensor.

  • Otros aportes del Té

El té estimula la termogénesis del tejido adiposo, facilitando así la disminución de la grasa tisular, (adherida a los tejidos). El consumo de té inhibe la absorción del hierro, pero del hierro no hemínico, principalmente cuando ambos se consumen en forma simultánea. El alto contenido de flúor del té (verde y negro) podría tener algún efecto en la remineralización y eventualmente en la salud bucal. Se ha propuesto que el té también podría reducir la severidad de enfermedades inflamatorias como la artritis.

Tipos de Té

El té verde, el oolong y el té negro tienen el mismo origen pero diferente modalidad de procesamiento. El grado de oxidación (también llamado de fermentación) será determinante en el tipo de componentes activos del té y en la proporción en que estos se encuentren en el producto final. Aproximadamente un 76-78% del té que se consume en el mundo es negro, un 22% es té verde y menos de un 2% es oolong (2)

  • Té blanco: El té blanco es la variedad menos oxidada del té. Para elaborarlo se utilizan yemas y hojas jóvenes de la planta, que son secadas al sol para evitar que se produzca una fermentación. Se trata de un té bajo en teína y alto en catequinas, un tipo de antioxidante con propiedades antiinflamatorias y una posible acción protectora del sistema cardiovascular. Según algunos estudios, el té blanco tiene además propiedades antibacterianas, lo que le convertiría en un buen aliado para evitar ciertos tipos de enfermedad y problemas como la placa dental. 

El Té: Un gran aliado desde que amanece

  • Té verde: El té verde es una variedad no oxidada del té lo que contribuye a que conserve el color original de la planta. Este tipo de té es también alto en catequinas, lo que lo convierte en un excelente antioxidante. Debido a ello, se considera que el té verde es efectivo para prevenir enfermedades como el cáncer, el colesterol alto o la diabetes. Además, según algunos estudios, el té verde podría ser efectivo contra ciertas enfermedades degenerativas y problemas neurológicos.

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  • Té matcha: El té Matcha es una variedad de té verde que se obtiene al moler sus hojas. Por este motivo, se considera que el matcha conserva mucho mejor sus propiedades al consumirse directamente las hojas en polvo disueltas en agua. Según algunos estudios, la concentración de catequinas de esta variedad puede llegar a ser 137 veces superior que la de cualquier otro té verde. Además de emplearse como bebida, es habitual que el matcha se utilice como ingrediente para repostería o batidos, lo que amplía su espectro de uso.

El Té: Un gran aliado desde que amanece

El Té: Un gran aliado desde que amanece

  • Té Oolong: También conocido como té azul, está a medio camino entre el té verde y el negro en lo que a oxidación se refiere. Sus hojas pueden aparecer prensadas de dos formas diferentes: enrolladas sobre sí mismas o formando bolas, y sus propiedades dependen en gran medida del nivel de oxidación al que se haya sometido. Aunque el nivel de catequinas del té azul es menor que el del verde, tiene presentes en mayor cantidad otro tipo de polifenoles como teaflavinas o tearubiginas, sustancias vinculadas al buen funcionamiento cardiovascular. Además, se considera que una taza de té Oolong contribuye a una buena digestión.

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  • Té negro: El té negro ha sido durante siglos la variedad más popular en Occidente. Se trata de un té más fermentado que el azul, con un aroma más fuerte y una mayor cantidad de cafeína. El té negro contiene un bajo nivel de catequinas, pero a cambio es rico en otro tipo de antioxidantes que podrían asegurar los efectos positivos de este tipo de té en la salud cardiovascular o la diabetes. Según algunos estudios, esta variedad podría ser efectiva para paliar los efectos del estrés. Otras investigaciones vinculan el consumo de té negro a una menor incidencia de la enfermedad de Parkinson.

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  • Té Pu-erh: El té Pu-erh, a menudo conocido como té rojo, es la variedad más fermentada (se oxida durante años) y durante su preparación suele exponerse a diferentes bacterias como si de un vino se tratase. Habitualmente, contiene menos cafeína que el té negro. Se trata de un té rico en flavonoides, por lo que se recomienda como remedio natural para hacer disminuir el colesterol. Aunque algunos estudios han vinculado su ingesta a la reducción de grasa corporal y activación del metabolismo, estos beneficios no han podido ser aún probados en humanos.

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  • Rooibos: Aunque muchos se refieren a él como té, el Rooibos es en realidad una infusión procedente de la planta sudafricana Aspalathus linearis. Debido a que no posee cafeína ni teína, es la bebida perfecta para los que tengan problemas de sueño o hipertensión. Según estudios realizados en ratas, el rooibos podría tener un efecto antioxidante y antiinflamatorio gracias a su alta concentración de Vitamina C y flavonoides. Tradicionalmente, el rooibos también ha sido empleado como digestivo y para aliviar condiciones de la piel como el eczema o las quemaduras solares.

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  • Té chai: Está muy de moda pero ¿qué es exactamente el té chai? Su nombre real es ‘masala chai’ (literalmente, ‘té de especias’) y procede de la India. No se trata de una variedad de té como tal, sino del resultado de mezclar un té negro con especias como el cardamomo, el gengibre, la nuez moscada o la canela. Por tanto, pueden atribuírsele los beneficios del té negro, además de otros asociados al consumo de determinadas especias como los efectos antiinflamatorios del gengibre, los diuréticos del cardamomo o los antibacterianos de la canela.

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Y si queréis saber qué más productos pueden acompañar al Té desde el desayuno, ese hábito que a nosotros nos encanta, visitad otros artículos de nuestro blog como La Avena en nuestra Dieta.

 

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